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Feliz ejecución y próspera estructuración

En el 2017 los dos grandes pilares para las APP serán la ejecución de las obras nacionales y la estructuración de las obras territoriales...
Mateo de los rios ejecucion
Mateo de los Ríos, socio Viveka.
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El 2017 es el año de la consolidación de los grandes proyectos de infraestructura a través del mecanismo de Asociación Público Privada (APP). Es el año en que se empiezan a materializar en su ejecución de obra los proyectos viales de 4G adjudicados y es el año para que las obras de infraestructura por APP en las regiones entren a jugar la importancia estratégica que merecen.

Desde mi punto de vista, en el 2017 los dos grandes pilares para las APP serán la ejecución de las obras nacionales y la estructuración de las obras territoriales.

Una vez superados varios cierres financieros y con proyectos que ya muestran avances de obra, comienza el gran reto de la ejecución de los proyectos en los tiempos y costos previstos. Si bien los nuevos contratos de concesiones APP asignan el riesgo a quien mejor lo puede administrar y cada parte es responsable de sus obligaciones, la gestión, la supervisión y la gerencia de proyectos se vuelve la ruta crítica del programa carretero más ambicioso del país.

La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) empieza a afrontar un gran reto de gestión para administrar la ejecución de un nuevo portafolio de proyectos que dobla en cuantía al anterior, lo que le exige una coordinación impecable entre sus departamentos internos y pone a prueba su capacidad de toma de decisiones, resolución de conflictos y exigencia en los cumplimientos contractuales.

Empieza un año electoral que posiblemente hará que cambien las prioridades de los abanderados políticos de la infraestructura, lo cual le exigirá a la Agencia demostrar que sus resultados son producto de una supervisión rigurosa y preventiva de cara a todos sus frentes de trabajo.

Del lado de los concesionarios privados, tienen ellos en sus manos la gran responsabilidad de hacer creíble el esquema por el cual el país se tomó cinco años para crear leyes, diseñar proyectos y redactar contratos avalados por las instituciones financieras, los cuales sólo funcionarán siempre y cuando exista el incentivo de trabajar asociativamente los proyectos con el deseo de construir.

El segundo pilar está basado en la estructuración de proyectos por y para los municipios y gobernaciones, procedimiento que cuenta con muchas limitantes y que necesita de una precisa y experimentada gestión pública para llevar a éxito los proyectos priorizados.

Es importante insistir en que toda iniciativa de APP pública o privada debe ser remunerada con ingresos viables, los cuales, en su mayoría, deben ser ingresos públicos, teniendo en cuenta que los ingresos de explotación comercial o tarifas son reducidos o con riesgo de demanda elevados. Esta restricción de ingresos exige que los proyectos sean adjudicados máximo a finales del año 2018, debido a que en el último año de gobierno no se permite firmar contratos de APP con recursos públicos.

Proyectos públicos que no consoliden sus estudios e identifiquen sus fuentes de ingresos durante el año 2017, posiblemente perderán el interés político de los gobernantes locales y éstos preferirán destinar sus recursos en obras públicas de menor impacto pero con réditos inmediatos durante su administración.

La Ley de APP es una ley sofisticada que supera los esquemas de contratación habituales de la Ley 80 y exige tiempos e instancias de aprobación diferentes a los tradicionales comités evaluadores de una licitación. Es indispensable la focalización de las administraciones locales en sus proyectos prioritarios y la inversión de recursos y tiempo en estudios que den suficiencia para la toma de decisión.

Poner a punto la infraestructura es una tarea costosa y si bien los privados la pueden financiar, es el sector público el que debe encontrar los ingresos para pagarla. Es por eso que, al contar con presupuestos restringidos, el año 2017 debería ser un año para comprometerse con pocos proyectos fortalecidos económicamente y no con numerosas iniciativas, la mayoría inviables.

La priorización de proyectos de impacto, la gestión para apropiar los recursos públicos necesarios y el liderazgo del sector público en la estructuración de los proyectos, harán que las ciudades y departamentos logren viabilizar los proyectos soñados.

Ejecución y estructuración son mis deseos para el año que inicia. Feliz infraestructura para todos en el 2017.

Por: Mateo de los Ríos Vélez.

Socio en Viveka

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