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Manizales, modelo en gestión del riesgo

José Octavio Cardona, alcalde de la capital caldense, explica por qué la ciudad es modelo en su capacidad de gestión del riesgo...
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José Octavio Cardona, alcalde de Manizales. Foto: Internet.

Si de algo se ha apuntalado Manizales en años recientes es de su capacidad de gestión del riesgo como pieza fundamental a la hora de enfrentar las grandes tragedias como consecuencia de los fenómenos naturales y el entorno topográfico de la ciudad.

No en vano esta capital ha sido declarada como ciudad modelo en Latinoamérica frente a estos procesos de respuesta, sino que además sus planes de infraestructura se han adaptado a las circunstancias propias de una urbe en la que la amenaza volcánica, sísmica y las laderas circundantes en más del 90% del casco urbano y la zona rural, son la constante de una permanente posibilidad de ocurrencia de emergencias con consecuencias no calculables.

Solo para referenciar algunas buenas prácticas de prevención y reacción administrativa es pertinente señalar que Manizales tiene -como ciudad pionera en Colombia-, el Plan Municipal de Gestión del Riesgo, documento técnico que reúne los protocolos de acción ante hechos fortuitos originados en fenómenos naturales y que conlleva a la integración de diversas instituciones públicas y privadas bajo un esquema de reacción inmediata que facilite, entre otras, salvar vidas mediante procesos de mitigación del riesgo o pronta atención en escenarios de crisis.

Es Manizales modelo en sistemas de protección, rehabilitación e ingeniería ambiental, con lo cual gran parte de las zonas urbanas que son consideradas vulnerables han recibido la atención año tras año con obras civiles de canalización, tratamiento de taludes y adecuada implementación de sistemas que faciliten la recepción en laderas de las aguas lluvias.

Cuenta como ninguna otra ciudad del país con un equipo humano denominado ‘Guardianas de la Ladera’, constituido por mujeres cabeza de hogar que tienen como fin recorrer diariamente, bajo la guía de expertos, decenas de zonas montañosas que bordean zonas residenciales, desarrollando la labor de recolección de basuras, limpieza de canales y siembra de especies nativas que faciliten entre otras aplicar modelos de bioingeniería con el ánimo de reducir el impacto negativo de olas invernales que sobrepasan -como en el caso de las más reciente-, el índice histórico de lluvias acumuladas por día en esta ciudad.

Así mismo Manizales posee una red de monitoreo hidrometeorológico que, en asocio con la Universidad Nacional (sede Manizales), Corpocaldas (Corporación Autónoma Regional de Caldas), Aguas de Manizales y otras instituciones, permite por ejemplo tener reportes en tiempo real del acumulado de lluvias en 14 estaciones, mostrando mediante un sistema de alertas tempranas cuáles zonas de la ciudad presentan riesgo bajo, moderado o alto y, en consecuencia, tomar por parte del comité municipal de gestión del riesgo las decisiones relacionadas con desalojos preventivos de zonas de ladera que presenten peligro potencial a los moradores de zonas aledañas.

Capítulo adicional amerita el Plan de Ordenamiento Territorial (POT). En el caso de Manizales, el denominado POT apunta en gestión del riesgo a la premisa de reafirmar su liderazgo en la ejecución de programas de gestión integral.

El  POT establece una base de información y conocimiento sustentado en datos históricos y la interrelación de más de 30 variables naturales y antrópicas que permiten tomar decisiones con mejor detalle.

Los estudios que se realizaron con Corpocaldas y la Universidad Nacional, con el uso de una metodología probabilista considerada de alto grado de complejidad, permitió generar un modelo innovador que determina las posibilidades y condiciones para los procesos de construcción en la ciudad y permite además incorporar el tratamiento de mejoramiento integral en el ordenamiento de la ciudad. Apunta al cambio de paradigma de la toma de decisión hoy frente al territorio y proyecta suelos condicionados al mejor conocimiento del mismo mediante estudios detallados.

A estas variables sustanciales se suman otras tareas como la reubicación de zonas de alto riesgo que están habilitadas, con el complemento de intervenciones inmediatas que impidan repoblamiento de las mismas. Y en el escenario vial apuntar a una ciudad con mayor número de túneles, deprimidos, glorietas y puentes que permitan una interconexión más efectiva teniendo presente que la topografía de la ciudad restringe la construcción de nuevas soluciones viales de grandes extensiones.

Hoy en día la ciudad apunta a un escenario de resiliencia, crecimiento urbano moderno y ordenado pero ante todo más proteccionista con el medio ambiente como ingrediente no negociable, que facilita, entre otras, prevenir y estar mejor preparados ante los sucesos inesperados por cuenta de olas invernales y otros fenómenos con lo que la ciudad ya ha aprendido a convivir.

Por: José Octavio Cardona León, Alcalde de Manizales.

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Un comentarios
  • camilo patiño
    19 mayo 2017 at 9:46 am
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    No se debe olvidar que la ciudad de Manizales también cuenta con el sistema de instrumentación sísmico para atender y dar una pronta respuesta en caso de un movimiento fuerte, teniendo información en tiempo real con las estaciones acelerográficas y generando reportes de alerta para dar aviso de una posible evacuación de edificaciones con daños. dando así una ruta de intervención ordenada a las organizaciones de rescate.

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